Un pequeño postigo, el de San Miguel, se abre en un lienzo de muralla que hay a la izquierda de la iglesia, no se te ocurra irte sin atravesarlo porque te perderías un mirador espectacular que se hizo en la remodelación de la plaza mayor.
Desde lo alto de esta atalaya y colgado sobre el barranco, podrás contemplar el río Duero a su paso por la ciudad y el paseo de ronda de la muralla, en un maravilloso entorno rodeado de chopos.
Está considerado como una de las "40 miradas que vuelan", conjunto de 40 miradores seleccionados por todo el mundo.
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