En la esquina frente al Palacio de los Ríos y Salcedo aún se conserva lo que fue Casa de la Inquisición más tarde convertida en casa señorial. Construida con mampostería y refordada con sillares en esquinas y dinteles, corona su fachada una gran escocia aragonesa, a modo de cornisa, supervivencia de influjos artísticos que de la cuenca del Ebro llegaron hasta Soria.1 Así mismo conserva restaurados los tres balcones de rica labor de forja que la adornaban. Su puerta principal está flanqueada por dos pilastras muy simples y en su interior a la izquierda de la entrada principal se conserva una estancia cubierta con bóveda de arista.
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